Lliria, 8 de abril de 1990.
Real Monasterio de S. Miguel (Liria),
8-IV-90.
Hola
Jesucristo:
¿Qué
tal has pasado este día? Hoy te he visto entrar en Jerusalén. Todos los
telediarios difunden la noticia: “el hombre que dice ser Dios ha entrado en
Jerusalén”, “masas aclamando a Jesús de Nazaret”, “ausencia de autoridades
civiles en el multitudinario recibimiento del Hijo de David”, “los jóvenes
gritan: ¡Hossana!”
Cuánto
has gozado contemplando esos corazones sencillos y humildes que te han
recibido, miles de seguidores nos hemos alegrado, hemos vivido la fiesta con
gozo y alegría, los pastores han anunciado la noticia con sencillez y predicen
que vas a morir tal como dijiste hacías a Juan Pablo II y los obispos. Pero
ahora no importa, lo importante es que me has enviado unos sacerdotes para ayudarme
a madurar la vocación, unos hermanos que siempre los tendré junto a mí y tú a
través de la oración me alientas a vivir en santidad. Cuando sufro angustia te
llamo por teléfono y hablo contigo largas horas, tú me animas y perdonas.
También me reprochas lo que dejo de hacer. Gracias a ti perdono, amo,
manifiesto alegría, la próxima operación [las 2 intervenciones de columna en el
Hospital La Fe, se retrasarían hasta los días 12 de marzo y 13 de abril de
1992 a causa de la larga lista de espera] la veo con esperanza, ayudo a mis padres, me preocupo por los problemas
de los demás, estudio, sirvo a mis
hermanos,… Gracias pues te amo.
Comentarios
Publicar un comentario