Lliria. Tarde del 8 de abril de 1990.
Real Monasterio de S. Miguel (Liria),
8-IV-90.
Jesucristo,
¿cómo estás?
Acabo
de asistir a la charla y la exposición. ¡Qué grande eres! Tu infinitud, tu
gloria y majestad en la patena se puede tocar, tomar entre las manos el origen,
fuente y fin de nuestra existencia.
Leo las
bienaventuranzas, concretamente la primera, “bienaventurados los pobres de
espíritu, porque de ellos es el Reino de Dios”. Ser pobre, sí. Ya se que puedo
caer en pragmatismos y quedarme en la forma, cual político. Pero hondando, yo
soy pobre cuando me postro ante ti, unas veces con alegría, otras llorando.
Cuando reconozco ante ti mi impotencia ante este amigo, este pecado que no
logro erradicar, este defecto. Cuando experimento que mis proyectos fracasan
por no poner suficiente fuerza de
voluntad, por no tener valor. Cuando todo me sale tal como lo había previsto y
reconozco en ti una ayuda inestimable, necesaria. Cuando apruebo y te doy
gracias. Cuando como y te agradezco tus dones, pues eres tú quien transforma el
barro en carne y la carne en vida. Tú, solo Tú.
Jesucristo
soy pobre, pues necesito de Ti y de mis hermanos. ¿Qué sería de mí sin una
Iglesia que me ofreciese esta formación, sin un padre espiritual, sin unos
libros, sin una familia que me apoyase?
Te
imaginas, solo en el bosque moriría. Soy un joven que necesita de los demás y
que ha de darse a los demás, la antítesis del fariseo. Este te pedía cuentas
por lo que hacía. Yo he de dejar que tú y los demás me pidáis cuentas por lo
que día a día hacéis por mí. Sé que jamás pagaré a ti ni a mis padres el
regalarme la vida ni a la ti a la Iglesia el darme ka Vida, pero he de ofrecer
cuanto posea a vosotros, “dar gratis lo que gratis reciba”. Sí, Jesús, se que
lo que más te agrada es esto, el desprenderme por los demás, dar aquello
concreto que tanto estimo, hacer detalles, obedecer a los que tanto me dan,
amar y dar con amor, ser como Tú que diste tu vida por mí, por la Iglesia, por
la humanidad.
La cruz
es símbolo de pobreza, habías dado tus vestidos, más, tu vida, más, tu sangre.
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